Si nunca habías escuchado hablar sobre qué es la intralogística, a continuación, explicaremos de forma adecuada las ventajas que ofrece para tu empresa. Se trata de pasos logísticos específicos en la cadena de producción de un producto.

Para ser más preciso, la intralogística consiste en todos los mecanismos que se ejecutan para la fabricación de un producto, antes de que se incorpore al mercado de distribución.

Ahora bien, ¿en qué lugar se llevan a cabo estas acciones? La respuesta es simple, todo se coordina desde el almacén de la empresa. En este sentido, es aquel lugar donde se almacenan los productos acabados para salir al mercado.

A su vez, para realizar todas las operaciones intralogísticas, se necesitan varias herramientas para facilitar el trabajo. También, son requeridas maquinarias especiales. Un ejemplo clave son las tareas de pesaje, una importante labor para clasificar los productos dentro del almacén.

Igualmente, son fundamentales los trabajos de transporte y movilización de la mercancía. Para ello, se deben manejar normas de seguridad para los trabajadores de la planta, mediante la señalización. Todo esto, forma parte de la coordinación de este sistema.

Ventajas de la intralogística

No obstante, te puedes preguntar ¿cuál es la importancia de la implementación de esta organización? Principalmente, si se logra establecer este concepto en la industria, se puede mejorar el desempeño de la empresa.

Sin embargo, ese aumento va enfocado a impulsar los servicios que presta la compañía. Cabe resaltar que la solución intralogística forma parte de los puntos clave del lean manufacturing.

Esto se debe a que lo que se quiere es aumentar el valor productivo de un consorcio, estimando las diferentes zonas de trabajo.

Organización al máximo

La primera ventaja, al incorporar este método, es la organización del almacén de la empresa. De esto se desprende, las siguientes características:

  • Utilizar etiquetas para ubicar los productos.
  • Disponer rápidamente de la mercancía para su pronto despacho.
  • Minimizar los extravíos de productos.
  • La organización mejora el sistema de entrega. En consecuencia, el pedido llega al cliente en menos tiempo.

Implementación de procesos dinámicos

En la actualidad, todo mecanismo está ligado con la tecnología. De esto se desprende, el comienzo de una organización 4.0, es decir, la era digital.

Es una revolución industrial, debido a que son elementos que, en un principio, no se utilizaban o no se tenía acceso a ellos. Por este motivo, se ha cambiado la forma tradicional de la organización de un almacén.

Anteriormente, los centros de almacenamiento eran descuidados y poco organizados, dificultando de esta manera la agilización oportuna de la mercancía. Por lo tanto, no se tenía un control adecuado del stock.

Además, ahora los almacenes cuentan con tecnología punta, la cual desplaza la intervención del hombre en procesos rudimentarios y peligrosos. Nos encontramos con:

  • Automatización de los procesos. También, se implementan sensores de carga.
  • Tecnología robótica para que asista en algunas operaciones.
  • Programas que muestran un análisis diario del comportamiento dentro del almacén. Esta acción permite conocer los datos reales del proceso.
  • Disminuir el tiempo perdido producido por problemas técnicos en las máquinas. Esto impulsa la autonomía del almacén.

Cada día, estos procesos son visionarios, con lo cual todas las empresas deben integrarse para permanecer en el mercado y no ser superados por la competencia.

Del mismo modo, optimizar esta parte de la cadena actúa de forma directamente proporcional en los beneficios del cliente. Debido a que las fuerzas se canalizan en cumplir las necesidades de los usuarios que consumen el producto.

Capacitación del personal

Siempre hay que apostar por la inversión en el equipo de trabajo, sobre todo en preparar a profesionales capacitados en el área de la logística.

Tal y como se ha mencionado, con este método se evita la participación de mano obrera en el proceso. Pero, se requiere de personal calificado para monitorear todos los aspectos relacionados con el área.

Todas estas acciones apuntan la potencia de la industria, así como una adecuada estrategia de almacén. Por último, todo se traduce en rentabilidad o pérdidas para la empresa.

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